Ética del Crowdfunding

Ética del Crowdfunding

Como en muchos aspectos de la vida, el Crowdfunding funciona si se establecen relaciones de confianza entre las personas. Quién tenga disposición a financiar un proyecto valorará su interés en la propuesta, pero es probable que también busque señales que le permitan conceder credibilidad y confianza al proyecto y a quienes lo impulsan.

Defraudar las expectativas que legítimamente hayan puesto en nosotros como promotores, no solo perjudicará a nuestra marca y al proyecto sino también a la plataforma que lo difunde y al Crowdfunding en general como alternativa de financiación.

Por tanto, es necesario acercarse a esta modalidad de financiación con una ética que contribuya a fundar relaciones de confianza entre emprendedores, plataformas y financiadores y a fortalecerlas con el compromiso continuado de todas las partes.

Podemos decir que, además de respetar las leyes y comunicar correctamente, se debe establecer un “contrato moral” que contribuya a asegurar la correcta relación entre los agentes implicados, así como entre los fines que persiguen y los medios que utilizan.

A alguien que financia una campaña a través de Crowdfunding lo que más le importa es que aquello que se ha dicho que se va a hacer se haga realmente y que pueda tener evidencia de ello en un tiempo razonable. Esto reza tanto para la finalidad del proyecto como para los compromisos de retorno adquiridos (recompensas, devolución de préstamos e intereses, adquisición de participación…, según la modalidad de Crowdfunding elegida).

Por el bien del emprendimiento, de la reputación de las empresas, del Crowdfunding y del interés general de la sociedad hay que rechazar claramente la mala práctica empresarial basada en “primero cojamos el dinero y ya veremos después qué hacer con él”.

Las personas que financian proyectos (donantes, patrocinadores, prestadores, inversores…) necesitan seguridad y es responsabilidad de emprendedores y plataformas proporcionársela. Para lograrlo conviene llevar a la práctica los siguientes consejos:

  • Pide el dinero que necesitas, ni más ni menos.
  • Asegúrate de que vas a poder acometer el proyecto con el dinero recaudado, aunque tengas que completar el presupuesto de tu propio bolsillo o con otras vías de financiación.
  • Expresa tu agradecimiento por la confianza que han puesto en tu persona, equipo y/o empresa y en tu proyecto.
  • Entrega en tiempo y forma los retornos a los que te hayas comprometido: recompensas, préstamos y/o participaciones. No faltes a tu palabra ni crees incertidumbre sobre su cumplimiento.
  • Si tienes alguna dificultad que impida seguir adelante con el proyecto, explícalo y proporciona las compensaciones oportunas; no guardes silencio, ni te ocultes.
  • Respeta escrupulosamente tus obligaciones legales: normas medioambientales, de seguridad, protección de datos, relaciones laborales, fiscalidad, etc. Haz del cumplimiento de las leyes (corporate compliance) un valor y un compromiso garantizado por tu organización.
  • Proporciona evidencia de que el proyecto está siendo ejecutado: envía a tus financiadores mensajes, fotografías y/o vídeos que lo acrediten.
  • Busca otras formas de aproximarles a tu organización y al proyecto: entrevistas personales, visitas, estancias, actualizaciones del producto…
  • Ábrete a nuevas formas de colaboración que puedan aportar tus financiadores, basadas en la aportación de conocimiento, contactos, ayudas en especie, etc.
  • Infórmales de nuevos proyectos y cuenta con su potencial colaboración para impulsarlos; construye un vínculo que pueda mantenerse a largo plazo.

En este sentido si necesitas conseguir financiación alternativa, desde el proyecto EFES se desarrolla un programa de formación y asesoramiento en Crowdfunding dirigido especialmente a proyectos de emprendimiento social. Más información en https://proyectoefes.es/programa-de-crowdfunding/.

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